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Ex Detenido Desaparecido - Familiar de Asesinados por la Dictadura - Militante de DDHH - Secretario General Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca - Programa Fortalecimiento Institucional 2009/2011- Responsable del Centro de Referencia de Bahía Blanca de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas

viernes, 1 de octubre de 2010

PARA REFLEXIONAR Y DEBATIR ...

Redistribución de la palabra

Alejandro Romero(*)

Historicamante en nuestro país, mas concretamente en su ciudad capital, las marchas políticas, de apoyo o reclamo hacia un gobierno se realizaron en la Plaza de Mayo, por ser este el centro neurálgico natural en donde el espacio público y la expresión popular se hace visible y actúa como caja de resonancia de los contenidos de esos actos; pero no es la única plaza comprometida en este tipo de acontecimientos; en dirección opuesta y como extremo geográfico de la avenida que los separa, o los une, está el otro lugar fundamental de las decisiones históricas que rigen nuestro país, y ese es el edificio del Congreso Nacional, situado frente a la misma Plaza de los Dos Congresos; allí tambien el pueblo se ha manifestado en apoyo o reclamo de leyes vigentes o en tratamiento.
Dos de los tres poderes naturales que rigen institucionalmente nuestros país, vieron infinitamente en el tiempo diversas manifestaciones populares, fueron eco o hicieron oídos sordos a la expresión popular; pero el tercer poder que parece ser  sagrado es la Justicia, todos los reclamos le pasaban lejos, no solo geográficamente sino principalmente en lo que a su intervención  o responsabilidad le correspondían.
Así pues la zona de la Plaza Lavalle, frente a la cual está entronizado el Palacio de los Tribunales y del poder judicial, nunca fue objeto de ningún tipo de protesta, reclamo o manifestación que cuestionara sus acciones; quizá tal vez hace algunos años atrás, solo las familias de las victimas del atentado a la AMIA hicieron oír sus reclamos mensualmente, pidiendo que se investigue y se haga justicia a través del lema “Justicia, justicia perseguirás”, pero desde hace bastante tiempo han dejado de hacerlo.
Por eso que desde hace un tiempo, los reclamos de justicia igualitaria, para que se cumpla en su totalidad con la nueva Ley de medios y Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada por el Congreso Nacional, viene teniendo como escenario a la plaza de los Tribunales de Buenos Aires, incorporando al poder judicial como lo que es, la tercera columna fundamental de la democracia en nuestro país.
Es llamativo, pero lógico, que los reclamos populares siempre fueron hacia el Poder Ejecutivo y hacia el Poder Legislativo y nunca hacia el Judicial; obviamente esto se debe  a que tanto los miembros de uno como de otro de los dos primeros poderes son el resultado del voto popular y son los responsables de aplicar y generar las normas que regulan la vida democrática; pero el poder Judicial tiene la característica que es el único de los poderes políticos cuyos miembros no son elegidos por el voto popular ni la intervención directa de los ciudadanos, sino por el contrario su designación es exclusiva y sus mandatos trascienden  los plazos naturales de los distintos gobiernos; amen de tener  la particularidad y la atribución de decidir, a través de sus fallos sobre la vida y el accionar de la sociedad en su conjunto individualmente.
Quizá alguno o varios leguleyos pueden refutar con habilidad estas definiciones, arguyendo independencia de poderes, constitucionalidad, sistema democrático,  normas establecidas historicamante;  de lo cual nadie reniega, pero lo que queda claro que este poder está como situado en un estrado inalcanzable, inatacable, lejos de la realidad de la gente de a pie y con el poder suficiente como para decidir si ciertas normas vigentes deben o no ser aplicadas; mas aun cuando quien cuestiona esa validez el lo que en su momento se denominó el Cuarto Poder, es decir lo que en su momento fue el periodismo, y hoy es claramente el Primer Poder y que esta constituido por los medios de prensa hegemónicos, que desde siempre fueron cómplices de los golpes de Estado las crisis gubernamentales, cuando esos gobiernos no eran lo que les convenía.
La nueva ley de Servios de Comunicación Audiovisual y como toda norma vigente esta escrita para que sea cumplida y respetada, de no ser así se debe exigir para que se cumpla y de eso se trata hoy la movilización  y los actos públicos  que se están dando diariamente, como el ultimo realizado el pasado 28 de septiembre en Plaza Lavalle de Buenos Aires.
Queda claro que toda práctica comunicacional es una práctica política, y por ello a partir de diciembre de 2001 las clases dominantes entran en una crisis interna histórica y ello se debe fundamentalmente a la disputa de los espacios públicos de consenso (escuelas, medios de comunicación, etc) y del poder político del Estado, el cual fue siempre de su pertenencia. Estos espacios son el sitio actual de la puja de poder, y escenarios de la conflictividad (de crispación según su propia definición).
Esta ley contempla y obliga al Estado a entender al ciudadano como un sujeto de derecho y respetar a la comunidad y al individuo como tal, en el uso de esos espacios que distribuye la democratización de la palabra posibilitando nuevos enfoques y mostrar la realidad social, no dependiendo de la “objetividad” de los medios hegemónicos
Por lo tanto hay que redefinir la democracia y la participación democrática de todos los sectores que durante 500 años fueron invisibilizados. Se debe tener en claro que las frecuencias radioeléctricas son patrimonio de la humanidad y son los Estados quienes lo administran.
En este escenario se hace visible la situación de conflictos preexistentes, que siempre se acallaron y controlaron; en ese marco el periodismo y la militancia son fundamentales; y se debe disputar espacios de opinión y tender a generar contenidos formadores de pensamiento crítico, diferenciador del discurso hegemónico.
La democratización del conocimiento es fundamental para avanzar en este proceso en el que se debe tener como premisa la idea de inclusión y participación; es decir alcanzar el poder popular y así la democratización.
Ninguna transformación es posible sin no se transforma la realidad social; los medios son las herramientas para `profundizar el proceso.

(*) Periodista - Escritor - Comunicador Popular

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